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12 de julio de 2015

Programa del viaje del Papa Francisco a Cuba y EEUU


Programa del viaje del Papa Francisco
a Cuba y EE.UU.  
y de su visita a la ONU en NY

Ciudad del Vaticano, 30 de junio de 2015 (VIS).-Se ha publicado hoy el  programa del viaje apostólico que el Papa Francisco efectuará a Cuba y  Estados Unidos así como de su visita a la Organización de las Naciones  Unidas (ONU) con la ocasión de su participación en el VIII Encuentro  Mundial de las Familias en Filadelfia del 19 al 28 de septiembre de  2015.

El Papa saldrá el sábado, 19 de septiembre, a las 10.00 am de Roma /  Fiumicino y llegará a La Habana al aeropuerto Jose Martí a las 4:05 pm, donde tendrá lugar la  ceremonia de bienvenida.

El domingo, 20 de septiembre, celebrará a las 9.00 am la santa  misa en la Plaza de la Revolución en La Habana y por la tarde a las 4.00 pm efectuará  una visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo  de Ministros de la República en el Palacio de la Revolución en La Habana.  Más tarde a las 5.15 pm en la catedral, celebrará las Vísperas con los sacerdotes,  religiosos y seminaristas y posteriormente a las 6.30 pm saludará a los jóvenes en el  Centro Cultural Padre Félix Varela.

El lunes, 21 de septiembre, por la mañana, a las 8.00 am se desplazará a Holguín donde arribará a las 9.20 am al aeropuerto Internacional Frank País, mas tarde a las 10.30 am celebrará  la santa misa en la Plaza  de la Revolución en Holguín y a las 3.45 pm bendecirá a la ciudad desde la Loma de la  Cruz. Desde allí tomará el avión a las 4.40 pm para ir a Santiago donde arribará a las 5.30 pm y luego se encontrará a las 7.00 pm con los obispos en el Seminario de San Basilio Magno. La jornada concluirá  a las 7.45 pm con la oración a Nuestra Señora de la Caridad, con los obispos y el séquito  papal en la basílica menor del Santuario de la "Virgen de la Caridad del  Cobre" en Santiago.

El martes, 22, se abrirá  a las 8.00 am con la celebración de la santa  misa en la basílica menor del Santuario de la "Virgen de la Caridad del Cobre"  en Santiago. Después a las 11.00 am el Papa se encontrará con las familias en la catedral  de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago y, tras la bendición de la  ciudad emprenderá a las 12.30 pm en avión el viaje a Washington, DC, donde será recibido  a las 4.00 pm en la base de la Fuerza Aérea Andrews.

El miércoles, 23 de septiembre,  tendrá lugar la ceremonia de bienvenida en el Jardín Sur de la Casa Blanca  donde el Santo Padre pronunciará un  discurso y efectuará una visita de cortesía al Presidente de Estados  Unidos. A las 11.00 am, el Papa se encontrará con los obispos de Estados Unidos  en la Catedral de San Mateo. Por la tarde, en el Santuario Nacional de la  Inmaculada Concepción celebrará la santa misa para la canonización del  beato Fray Junípero Serra.

El jueves, 24 de septiembre, visitará el  Congreso de los Estados Unidos y pronunciará un discurso, acabado el cual  se trasladará al centro caritativo de la parroquia de San Patricio y se reunirá con las personas sin hogar. A media tarde tomará el avión para  desplazarse a Nueva York, donde a las 6,45 pm celebrará las Vísperas con los  sacerdotes, religiosos y religiosas en la Catedral de San Patricio.

El  viernes, 25 de septiembre 2015, a primera hora de la mañana el Santo Padre  pronunciará un discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y,  a las 11,30 am, participará en un encuentro interreligioso en el Memorial  Ground Zero. Posteriormente visitará la escuela "Nuestra  Señora Reina de los Ángeles" y se reunirá con las familias de inmigrantes  en Harlem. La jornada concluirá con la santa misa celebrada en el Madison  Square Garden.

El sábado, 26 de septiembre, se trasladará en avión a  Filadelfia, donde a las 10,30 am celebrará la Santa Misa con los obispos, el  clero, los religiosos y religiosas de Pennsylvania en la catedral de los  Santos Pedro y Pablo en Filadelfia. Por la tarde participará en un  encuentro para la libertad religiosa con la comunidad hispana y otros  inmigrantes en el Centro Comercial Independencia en Filadelfia.  Posteriormente asistirá a la Fiesta de las familias y a la vigilia de  oración en el B. Franklin Parkway en Filadelfia.

El domingo, 27 de  septiembre, comenzará con el encuentro con los obispos invitados del  Encuentro Mundial de las Familias en el Seminario San Carlos Borromeo en  Filadelfia, tras el cual el Papa visitará a los detenidos del Instituto  Correccional Curran-Fromhold en Filadelfia. A continuación celebrará la  santa misa  de clausura del octavo Encuentro Mundial de las Familias en B. Franklin  Parkway en Filadelfia. A última hora de la tarde y, antes de la ceremonia  de despedida, saludará al Comité organizador, a los voluntarios y  benefactores en el aeropuerto internacional de Filadelfia, desde donde a  las 8.00 pm emprenderá el vuelo de regreso a Roma, donde está previsto que  el avión del Papa aterrice el lunes, 28 de septiembre a las 10.00 am.

8 de julio de 2015

El Papa Francisco Bendecirá Holguín desde la Loma de la Cruz

         
    El Papa Francisco bendecirá Holguín
 desde la Loma de la Cruz

El papa Francisco cumplirá una centenaria tradición en su visita a Cuba en septiembre, al llegar hasta la cima de la Loma de la Cruz para bendecir desde allí a Holguín, informó este martes la Iglesia. "Llegará hasta la cruz misma y ahí tendrá un pequeño acto de oración y la bendición a la ciudad y la diócesis", dijo a AFP por vía telefónica el sacerdote Ángel Andrés González, responsable de comunicación del Obispado de Holguín, a 760 km al este de La Habana.
 
Según el programa oficial del viaje del Papa a Cuba y Estados Unidos publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Francisco estará en la isla del 19 al 22 de septiembre.
 
El lunes 21 llegará a Holguín por avión desde La Habana, oficiará una misa en la Plaza de la Revolución Calixto García y por la tarde irá a la Loma de Cruz, una elevación de 261 metros, en el perímetro norte de esa ciudad de poco más de 290.000 habitantes, la cuarta de Cuba.
 
En esa elevación el fraile Francisco Antonio Alegría, prior de la comunidad franciscana en la ciudad, erigió en mayo de 1790 la primera cruz de madera, costumbre española para conjurar enfermedades, desastres naturales y otras desgracias. Estuvo hasta 1950, que se cambió por deterioro. La segunda fue destruida por un rayo en los años 90, según el decir popular "por no estar santificada". La tercera, de concreto, recibirá la bendición de Francisco.
 
El fraile Alegría instituyó, entonces, las Romerías de Mayo, fiestas religioso-paganas que se mantuvieron por muchos años, pero desaparecieron con otras manifestaciones católicas en los años 60, como resultado de la confrontación del Gobierno comunista y la Iglesia. Como parte de los festejos, los habitantes de la ciudad suben hasta la cruz por una escalera construida años después. Las fiestas fueron restituidas en 1994 por un movimiento artístico juvenil que le dio fuerza de muestra internacional.
 
Francisco subirá en auto y la celebración "no es con participación de público, sino que se transmitirá por los medios", dijo el sacerdote González. Cumplida la ceremonia, el Papa viajará en avión a Santiago de Cuba, donde oficiará una misa en el Santuario Nacional de El Cobre, antes de seguir viaje a Estados Unidos.
Reproducido de Martinoticias.com

6 de septiembre de 2014

Mensaje del papa Francisco a los cubanos

   
 Al Excmo. Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez
Arzobispo metropolitano de Santiago de Cuba

Presidente de la Conferencia de Obispos católicos de Cuba


Vaticano, 8 de septiembre de 2014

Querido Hermano:

Hace pocos días, la Venerada Imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre fue colocada en los Jardines Vaticanos. Su presencia constituye un recuerdo evocador del afecto y la vitalidad de la Iglesia que peregrina en esas luminosas tierras del Caribe, que desde hace más de cuatro siglos, se dirige a la Madre de Dios con ese hermoso título. Desde las montañas de El Cobre, y ahora desde la Sede de Pedro, esa pequeña y bendita figura de María, engrandece el alma de quienes la invocan con devoción, pues Ella nos conduce a Jesús, su divino Hijo.

Hoy que se celebra con fervor la fiesta de María Santísima, la Virgen Mambisa, me uno a todos los cubanos, que ponen sus ojos en su Inmaculado Corazón, para pedirle favores, encomendarle a sus seres queridos e imitarla en su humildad y entrega a Cristo, de quien fue la primera y mejor de sus discípulos.

Cada vez que leo la Escritura Santa, en los pasajes en que se habla de Nuestra Señora, me llaman la atención tres verbos. Quisiera detenerme en ellos, con el propósito de invitar a los pastores y fieles de Cuba a ponerlos en práctica.
 
El primero es alegrarse. Fue la primera palabra que el arcángel Gabriel dirigió a la Virgen: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28). La vida del que ha descubierto a Jesús se llena de un gozo interior tan grande, que nada ni nadie puede robárselo. Cristo da a los suyos la fuerza necesaria para no estar tristes ni agobiarse. pensando que los problemas no tienen solución. Apoyado en esta verdad, el cristiano no duda que aquello que se hace con amor, engendra una serena alegría, hermana de esa esperanza que rompe la barrera del miedo y abre las puertas a un futuro prometedor. «Yo soy la Virgen de la Caridad», fue lo que leyeron los tres Juanes en la tablilla que flotaba en la Bahía de Nipe. Qué lindo sería si todo cubano, especialmente la gente joven, pudiera decir lo mismo: « Yo soy un hombre de la Caridad»: vivo para amar de veras, y así no quedar atrapado en la espiral nociva del ojo por ojo, diente por diente. Qué alegría siente el que ama auténticamente, con hechos diarios, y no es de los que abunda en palabras vacías, que se lleva el viento.

El segundo verbo es levantarse. Con Jesús en su seno, dice san Lucas que María se levantó y con prontitud fue a servir a su prima Isabel, que en su ancianidad iba a ser madre (cf. Lc 1,39-45). Ella cumplió la voluntad de Dios poniéndose a disposición de quien lo necesitaba. No pensó en sí misma, se sobrepuso a las contrariedades y se dio a los demás. La victoria es de aquellos que se levantan una y otra vez, sin desanimarse. Si imitamos a María, no podemos quedarnos de brazos caídos, lamentándonos solamente, o tal vez escurriendo el bulto para que otros hagan lo que es responsabilidad propia. No se trata de grandes cosas, sino de hacerlo todo con ternura y misericordia. María siempre estuvo con su pueblo en favor de los pequeños. Ella conoció la soledad, la pobreza y el exilio, y aprendió a crear fraternidad y hacer de cualquier lugar en donde germine el bien la propia casa. A Ella le suplicamos que nos dé un alma de pobre que no tenga soberbia, un corazón puro que vea a Dios en el rostro de los desfavorecidos, una paciencia fuerte que no se arredre ante las dificultades de la vida.

El tercer verbo es perseverar. María, que había experimentado la bondad de Dios, proclamó las grandezas que él había hecho con Ella (cf. Lc 1,46-55). Ella no confió en sus propias fuerzas, sino en Dios, cuyo amor no tiene fin. Por eso permaneció junto a su Hijo, al que todos habían abandonado; rezó sin desfallecer junto a los apóstoles y demás discípulos, para que no perdieran el ánimo (cf. Hch 1,14). También nosotros estamos llamados a permanecer en el amor de Dios y a permanecer amando a los demás. En este mundo, en el que se desechan los valores imperecederos y todo es mudable, en donde triunfa el usar y tirar, en el que parece que se tiene miedo a los compromisos de por vida, la Virgen nos alienta a ser hombres y mujeres constantes en el buen obrar, que mantienen su palabra, que son siempre fieles. Y esto porque confiamos en Dios y ponemos en Él el centro de nuestra vida y la de aquellos a quieres queremos.


Tener alegría y compartirla con los que nos rodean levantar el corazón y no sucumbir ante las adversidades, permanecer en el camino del bien, ayudando infatigablemente a los que están oprimidos por penas y aflicciones: he aquí las lecciones importantes que nos enseña la Virgen de la Caridad del Cobre, útiles para el hoy y el mañana. En sus maternas manos pongo a los pastores, comunidades religiosas y fieles de Cuba, para que Ella aliente su compromiso evangelizador y su voluntad de hacer del amor, el cimiento de la sociedad. Así no faltará alegría para vivir, ánimo para servir y perseverancia en las buenas obras.

A los hijos de la Iglesia en Cuba les pido, por favor, que recen por mí pues lo necesito.

Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide siempre.
Fraternalmente,
 
Francisco

31 de enero de 2011

HA CAPITULADO LA IGLESIA CUBANA?

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- ¿HA CAPITULADO LA IGLESIA CUBANA? -

- Por Eduardo Mesa

El pasado 28 de diciembre participé en un encuentro con un grupo de laicos provenientes de la Isla, estas personas nos contaron sobre el trabajo pastoral que se realiza en cientos de casas de misión, nos contaron sobre programas de formación para la familia, sobre gestiones con las autoridades locales e incipientes proyectos para mejorar los niveles de comunicación entre la Isla y la diáspora.

Les pregunté a esos hermanos si había mermado la estima del pueblo por la Institución, me respondieron que no; según ellos, la Iglesia llega a done nadie va. Entre otras experiencias narraron esta: en uno de los pueblos con presencia misionera han instalado una lavadora para la ropa e las personas mayores, cocinan para catorce ancianos y tienen la catequesis para una treintena de niños y jóvenes. Un domingo cada quince días el cura celebra la misa y cuando el cura no pueda ir, algún misionero laico realiza una celebración de la Palabra. A los niños y jóvenes, además de la catequesis se les forma en valores. Este ejemplo se reproduce a lo largo y ancho del territorio nacional.

Sé por otros amigos sacerdotes, religiosas y laicos, con los que he hablado en los últimos meses, que funcionan en todas las diócesis experiencias educativas y proyectos de promoción humana y social, avalados algunos de ellos por prestigiosas universidades extranjeras. Se han creado comedores para ancianos, guarderías y otros servicios para los más necesitados, además de todo lo que ocurre en el ámbito de las parroquias.

¿De dónde sacó entonces el Sr. Farrar que la Iglesia ha capitulado? ¿Qué entiende el Sr. Farrar por capitulación? Y una última pregunta: ¿Es algo excepcional que los diplomáticos tengan una comprensión tan limitada de la realidad eclesial o eso es lo habitual?

Los cables de Wikileaks sobre la Iglesia Católica en Cuba divulgados ampliamente por el diario español "El País" y por otros medios no aportan novedad alguna, si acaso, confirman algo que ya sabíamos: la iglesia cubana tiene como prioridad fortalecer sus estructuras pastorales y evita desafiar al régimen.

¿Evita el desafío porque es una Institución interesada y miserable que sólo piensa en su propio beneficio? No, todo lo contrario, la iglesia cree que Cuba necesita un cambio profundo, un cambio que supere al de los poderes establecidos, un cambio que comience en nuestros corazones. Para propiciar este cambio la Iglesia necesita consolidar y potenciar sus estructuras pastorales todavía insuficientes.

Con los medios a su alcance la iglesia Católica va consiguiendo nuevos espacios, unos espacios todavía insuficientes pero revestidos de un importante significado en el orden del progreso político y jurídico que comienza a gestarse en las mismas entrañas el totalitarismo: el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa.

Esta ampliación y reconocimiento de la libertad religiosa que está ocurriendo en la Isla abre una brecha para el reconocimiento y restauración de los demás derechos y libertades que han sido conculcados; como diría un viejo amigo: La marea, cuando sube, sube para todos los botes.

La Iglesia en Cuba desea y promueve el cambio, y es que los cubanos necesitamos cambiar para sustituir la arrogancia crítica por el respeto al esfuerzo ajeno, la elocuencia –que no siempre corre pareja a nuestro valor- por la escucha, el protagonismo por la concertación. Porque es tiempo de mirar la realidad de Cuba tan cual es y aceptar que ante ese laboratorio del envilecimiento colectivo, que mantienen funcionando los Castro y su pandilla, la Iglesia es la Institución que más trabaja por impedir que dicho envilecimiento sea definitivo. Un pueblo envilecido es lo que interesa al castrismo y sus nuevos gerentes, un pueblo-finca que se ofrece y se ofrecerá a otros. Una plaza abierta para los negocios sin ley y sin ética, el paraíso de los mercaderes inescrupulosos.

Cuando atacamos a la Iglesia Católica Cubana, cuando participamos de las frecuentes campañas de desprestigio que se realizan contra sus pastores, estamos machacando contra los intereses del pueblo cubano, estamos obrando en la ceguera, la insensatez y el egoísmo. El arzobispo Tomas Wenski dice con frecuencia una frase, una petición que hoy repito: "Esperanza para Cuba". La Iglesia, que es vieja y testaruda, sabe que sin Esperanza y sin valores no hay cambio perdurable.

La Iglesia Católica cubana predica la Esperanza en un lugar que muere. Acompaña, alienta y educa. Ella puede hacer más, también nosotros podemos hacer más, mucho más.

Eduardo Mesa
www.lacasacuba.com


15 de mayo de 2010



La expulsión de los sacerdotes de Cuba
Un retiro en el mar

Por Mons. Agustín A. Román
Especial para DIARIO LAS AMÉRICAS

Al celebrarse este 15 de mayo cincuenta años de la ordenación episcopal del Padre Obispo Mons. Eduardo Boza Masvidal como Auxiliar de la Arquidiócesis de La Habana, y ver cómo lo recuerdan aquellos que lo conocieron y a través de ellos los que sin conocerlo lo admiran, me he movido a escribir este artículo sobre el injusto destierro del cual soy testigo.

Cuando entramos en el barco descubrimos que había otros sacerdotes de distintos lugares de la Isla que habían llegado primero. No sabían por qué les habían llevado allí ni a dónde irían. También yo me hice la misma pregunta.

Entre los días 14 y 17 de septiembre de 1961 fuimos llegando hasta completar el número de 131 sacerdotes de las seis diócesis que había entonces en Cuba. En esa época la persecución contra la Iglesia fue dura de parte del gobierno. Teníamos 700 sacerdotes para atender a seis millones de fieles. Desde los años ’60 las expulsiones de sacerdotes comenzaron con la excusa de que eran extranjeros. El plan era limitar el clero a 200 sacerdotes con lo cual, según pensaban ellos, se debilitaría la Iglesia hasta extinguirse. Nosotros caímos en el último grupo.

Nos habíamos propuesto no salir, para acompañar al pueblo al que queríamos servir espiritualmente. Nos sacaban en las noches sin decirnos a dónde íbamos, aprovechando que los fieles no podrían despedirnos. Nos preguntábamos en aquel barco a medida que íbamos llegando ¿Qué habíamos hecho para merecer el destierro si éramos tan cubanos como los que nos expatriaban? No pudimos llevar el pasaporte, los que lo teníamos, ni ningún objeto. Sólo contábamos con la ropa que llevábamos puesta.

El Capitán del barco, que era todo un caballero, nos recibía con hospitalidad dentro de nuestra incertidumbre. No podía ofrecernos un camarote donde descansar porque no tenía; ya el barco estaba lleno de pasajeros que venían de México y Centro América y hacía su parada en La Habana para recoger a los de Cuba. Gracias que se nos dio una frazada a cada uno para que durmiéramos en las bodegas. Allí comprendimos la importancia de una cama, de un jabón de baño, pasta y cepillo de dientes, una cuchilla para afeitarnos y la ropa para cambiarnos. Nada teníamos.

Las horas pasaban hasta el día 17 preguntándonos si nos permitirían quedarnos o partiríamos al exilio. Al mediodía vimos a través de las ventanas a dos sacerdotes con sotana que los milicianos armados traían. Lo hacían como si fueran delincuentes. Al llegar los reconocimos: era el Padre Obispo Mons. Eduardo Boza Masvidal acompañado del padre Agnelio Blanco, su fiel compañero. Los esperaba el Encargado de Negocios de la Embajada de España, Don Jaime Capdevila quien, con un gesto reverente, le daba la bienvenida besándole el anillo episcopal a aquel que le entregaban con desprecio.

Al subir al barco, en lo alto de la escalerilla y antes de entrar, el Obispo se viró hacia los milicianos y les dio la bendición. ¡Qué contraste… los cubanos milicianos lo entregaban con odio y el extranjero lo recibía con amor hospitalario! Alguien dijo: “Al galletazo le respondió con el beso de la caridad”. Al hacer su entrada en el barco se le recibió con un gran aplauso. Recordé entonces la frase del Señor: “Bienaventurados los perseguidos por hacer lo que es justo”. Su sotana y su ropa pedían limpieza. Venía de la prisión del G2 donde había permanecido varios días detenido. Su rostro estaba cansado por los intensos interrogatorios cuando lo despertaban tarde en la noche y lo llevaban a habitaciones con temperaturas sumamente frías.

La sirena del barco sonó avisando la salida y rápidamente, todos en sotana y con muchos de los pasajeros, subimos a cubierta desde donde veíamos a los que se acercaban al muro del malecón a despedirnos. Cantaban ellos y les acompañábamos nosotros, el himno “Tu reinarás…” Así, con lágrimas en los ojos, para el Obispo y para nosotros fue desapareciendo Cuba en el horizonte con la esperanza de un regreso rápido.

En aquella primera noche Mons. Boza, como el Buen Pastor, organizó el viaje para que sacáramos el mayor provecho del mismo. En la mañana y después del temprano desayuno, debíamos encontrarnos en la Capilla para la celebración de la Eucaristía. Como en aquella época no se tenía la concelebración, pedimos al Obispo que él la presidiera y todos participábamos recibiendo a Cristo en la Comunión.

Como en el recorrido encontraríamos un anunciado huracán, el barco tuvo que desviarse, aunque sus consecuencias las sentimos, sufriendo algunos los mareos que les hacían más penosos los días. El Obispo cada día nos predicaba en la Misa, y al comentarnos las lecturas descubríamos la visión de fe del “hombre de Dios” que con su palabra nos fortalecía. Entonces recordábamos las palabras del Sermón del Monte: “Dichosos los que sufren porque serán consolados”. Después llegaba la hora del almuerzo en el que podíamos participar gracias a la generosidad del Capitán, porque ninguno tenía dinero con qué pagar.

La tarde la dedicábamos a orar y reflexionar en un salón en que se nos permitió reunirnos. Allí conocí mejor al Obispo cubano, aunque ya lo había acompañado cuando empezaba yo a soñar con el sacerdocio, sirviéndole en la Misa dominical de la parroquia de Ceiba del Agua en los años ’40. Reflexionábamos sobre el pasado y el presente, y nos atrevíamos a echar una mirada al futuro. Al revisar el pasado encontrábamos deficiencias voluntarias e involuntarias en el trabajo pastoral. Cuántas vivencias misioneras de algunos sacerdotes mayores me despertaban a mí, que tan sólo tenía dos años de haber sido ordenado.

Allí tuvimos la oportunidad de conocer de cerca el dolor de la persecución a la Iglesia al oír la voz de sacerdotes diocesanos y religiosos de todas las diócesis. Habíamos vivido dos años de silencio obligado esperando que aquello cambiara. Durante la exposición de la realidad el Obispo no hablaba, y al final de la tarde abría su corazón con gran equilibrio invitándonos a contemplar aquello a la luz de la fe. Y pensábamos en la frase del Señor: “Dichosos los que trabajan por la paz”. Aquella reflexión la escribimos y hoy se encuentra en el libro “Cor Unum”, que publicó CRECED (Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora) en el año 1993, con motivo de cumplirse 25 años de las reuniones de la Fraternidad del Clero y Religiosos de Cuba en la Diáspora.

En aquel retiro en pleno mar Mons. Boza nos invitaba a pensar en el futuro: aprovechar nuestra experiencia pastoral al servir en cualquier lugar en que nos recibieran, sin olvidarnos de Cuba. Recomendaba el estudio para mejor conocer la Doctrina Social de la Iglesia y la importancia de implementarla a través de un laicado bien formado.

Al atardecer del día 27, al llegar al puerto de la Coruña en España, habíamos terminado el gran retiro donde había nacido la Asociación de Sacerdotes Cubanos de la Diáspora, sin reglamento y tan sólo unidos por el lazo de una gran amistad compartida. Nos avisaron a los pasajeros antes de llegar que preparáramos los equipajes. Nosotros nada teníamos.

Al salir del barco la prensa esperaba a Mons. Boza. Un periodista, asombrado al ver entre tantos pasajeros a 131 sacerdotes expulsados, le dijo al Obispo: “Parece que Dios se ha olvidado de la Iglesia en Cuba” y el Obispo respondió: “No, parece que Dios quiere que la Iglesia en Cuba sea misionera”.

Después de tantos años, al recordar esta frase, creo que en el corazón del Obispo había una respuesta al mandato del Señor: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. (Mateo 28, 19).

Diario Las Américas, Miami
15 de mayo de 2010
Foto: Google
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